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UN DIA MAS PARA AGRADECER A DIOS EL DON DE LA VIDA


Especial Semana Santa 2009

Fernando Torres, CMF: ABRE TU CORAZON A LA VIDA...

Por TEATINAS - 12 de Abril, 2009, 0:17, Categoría: Especial Semana Santa 2009

La Comisión Internacional de Divulgación

( RR. Teatinas de la I.C.)

se une a la alegría pascual de toda la Iglesia

y felicita a los lectores del blog

en esta PASCUA DE LA RESURRECCION DEL SEÑOR 2009.

Que su Espíritu nos haga testigos y generadores de  VIDA

en cada uno de nuestros ambientes.

¡ FELICES PASCUAS !

 

Abrid el Corazón a la Vida

¡Aleluya! El Señor Jesús ha resucitado. ¿No tienen la impresión de que hasta el sol luce con más fuerza y que el azul del cielo es más azul que hace unos días? Parece que todos tenemos cara de fiesta. Y sonreímos con más facilidad. Tenemos en la memoria cercana las celebraciones del jueves y del viernes. En el recuerdo se nos hacen más oscuras, sin luz. Hasta más pesadas.

Hoy es domingo. No un domingo cualquiera. Es el primer domingo. El primer día del Señor. ¡Jesús ha resucitado!

Tendríamos que hacer el esfuerzo de ponernos en la situación en que por primera vez se vivió esta noticia. Los discípulos eran los mismos que habían salido corriendo en el momento del arresto de Jesús. Pedro era el mismo que le había negado tres veces. Sólo las mujeres habían contemplado –de lejos– lo sucedido hasta el final. No debía ser nada agradable ver a alguien morir en la cruz. Y eso que la gente de aquel tiempo debía estar un poco más acostumbrada a la sangre que muchos de nosotros.

De aquel primer momento, de sorpresa, de desconcierto, de admiración, de asombro, nació la iglesia, la comunidad de los creyentes. Y hoy, dos mil años y pico después, seguimos celebrando la Pascua: que la muerte de Jesús no fue el final de todo, que Dios –su Abbá– respondió a la apuesta hecha por Jesús y lo resucitó de entre los muertos. Seguimos celebrando que el Reino del que tanto habló Jesús no quedó enterrado en aquella cueva oscura y húmeda en la que metieron el cuerpo de Jesús muerto porque aquel cuerpo fue como el grano de trigo del que habló Jesús: tenía que morir para dar fruto y multiplicarse en vida para todos.

Ventajas y desventajas

Hoy nosotros jugamos con ventaja sobre los discípulos y discípulas de Jesús de la primera hora. Ya tenemos suficiente experiencia para saber que al Viernes Santo le sigue el silencio del Sábado Santo y que esa misma noche celebraremos en la Vigilia la resurrección de Jesús.

Nosotros eso lo sabemos ya desde el Domingo de Ramos. Lo sabemos porque ya lo hemos vivido muchos años. Cada día de la Semana Santa está ya transida del sentido que le da el haber celebrado con anterioridad la resurrección del Señor –y haber creído en ella, por supuesto–. Hacemos trampa el Viernes Santo cuando miramos al Señor Jesús muerto en la cruz. Nosotros sabemos que ya resucitó, que aquella muerte no fue para siempre. Nuestra tristeza no es fingida pero tampoco es del todo verdadera. Al menos, no verdadera como fue la de aquellos primeros hombres y mujeres que habían seguido de cerca a Jesús y que, con todas sus limitaciones, le amaban. Para ellos, el Viernes Santo fue realmente el final. Así lo vivieron. Por eso fue mayor su sorpresa al encontrar el sepulcro vacío.

Pero también vivimos cada Semana Santa con una desventaja. Y es que tenemos que seguir anunciando la esperanza en un mundo que conoce todavía el dolor. El hecho es que la resurrección no ha terminado para siempre con el dolor ni con la muerte.

Es relativamente fácil cantar "aleluya" en una Iglesia bonita, llena de luz y de flores, en un día soleado. Pero a nosotros nos toca seguir anunciando la esperanza de la resurrección, seguir diciendo a todos que el Reino no es una palabra vana sino una realidad que hemos de hacer presente aquí y ahora, en la sala de urgencia de un hospital, en el dolor de las familias destruidas, de los enfermos incurables, en la violencia de las guerras que no cesan, en el odio que sigue separando a los pueblos. No es fácil. Esa es nuestra desventaja.

Todo empezó en Galilea

Sólo tenemos el recuerdo, la memoria, para contar, como Pedro, como los primeros discípulos, una y otra vez a los que nos rodean que todo empezó en Galilea. Y contar de nuevo la historia de  aquel Jesús de Nazaret que, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu, "pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos". Y que nosotros somos testigos de que ha resucitado y está con nosotros.

No tenemos milagros que mostrar. No tenemos argumentos racionales con que convencer a los demás. Sólo tenemos nuestra fuerza de vida, nuestro compromiso por el Reino, nuestra confianza en el que Abbá de Jesús es nuestro Abbá también y que anima nuestras luchas por hacer un mundo mejor y más hermano, un mundo en el que nadie quede excluido. Y eso lo decimos en los hospitales y en los campos de batalla, donde el odio sigue matando y donde se ha perdido la esperanza.

Y Jesús vive en nosotros. ¡Aleluya! Somos los creyentes los que llevamos a Jesús resucitado en nuestros corazones. Somos sus brazos, sus piernas, su voz y sus manos. Para acariciar, para amar, para reconciliar, para sanar. Para abrir caminos a la esperanza y a la vida. ¡Aleluya!

Fernando Torres Pérez, cmf

Publicado en www.ciudadredonda.org

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P. Bernardo Recaredo: Sábado Santo: Fiesta del Silencio meditativo y expectante...

Por TEATINAS - 11 de Abril, 2009, 16:07, Categoría: Especial Semana Santa 2009

Mi corazón te aguarda desde el amanecer...

“El Sábado Santo es el día de la celebración íntima del corazón. Es el día del silencio, de la reflexión y profundización, para contemplar. Es el día del despojamiento litúrgico. Callan las campanas y el órgano. El altar está desnudo; el sagrario, abierto y vacío. Es el día de la ausencia del Señor. El Esposo ha sido arrebatado. El Señor ha ocultado su rostro, ha sustraído su presencia, está ausente, está mistéricamente muerto. Él que es el Vero, la Palabra, está callado. Pero es un silencio que se puede llamar plenitud de la palabra.

 Día realmente de dolor, de soledad, de reposo, pero de esperanza confiada en que Cristo ascenderá de nuevo a la vida.

 El Misal Romano al referirse al Sábado Santo, es sumamente parco; no obstante, nos ofrece varios temas que configuran el verdadero rostro de este día: " Durante el sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección. Se abstiene del sacrificio de la Misa, quedando por ello desnudo el altar, hasta que, después de la Solemne Vigilia o expectación nocturna de la resurrección, se inauguren los gozos de Pascua, cuya exuberancia inundará la cincuentena pascual. No se puede dar la sagrada comunión a no ser en caso de viático…” (3º Ed. Típica, 20002, p. 333)

Es, pues, un día de meditación y silencio, pero no un silencio cualquiera, porque hay silencios que no son silencio. Las momias son mudas, no silenciosas. La amargura no es silencio, y no es silencio el encierro. Hay mutismos perversos que fraguan destrucción y venganza, es el falso silencio del resentimiento. Tampoco la mera pasividad merece el nombre de silencio y la mera ausencia de ruido no crea lo que llamamos silencio. El verdadero silencio es un camino de búsqueda, es la espera del amor. El silencio auténtico es la actividad profunda del amor que escucha; por eso podríamos decir que es el oído con el que escuchamos los propios latidos del propio corazón. Es el puente que nos comunica con la otra orilla en el mar de Dios. El silencio del Sábado Santo es el eco de la presencia de Cristo en el lugar de los muertos. Hay algo más: silencio es el nombre de María al pie de la cruz y junto al sepulcro. Y al lado de ella, la Iglesia también callada, en un silencio grávido, reverente, como la mujer que aguarda su alumbramiento, en una actitud de espera gozosa…”

 

P. Bernardo Recaredo García Pintado

Monje de Silos

Publicado en VIDA NUEVA, núm. 2655, pp.42-43

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VIERNES SANTO I: Que vuestro libro sea el Crucifijo...

Por TEATINAS - 10 de Abril, 2009, 10:49, Categoría: Especial Semana Santa 2009

"Que vuestro libro sea el Crucifijo..." 

( M. Úrsula Benincasa )

Que sea siempre tu libro el Crucifijo,

Que sea siempre tu libro el Crucifijo,

sea tu mejor verdad y tu bandera

y no busques jamás otra madera

donde acuñar tu nombre y tu destino.

Que sea siempre tu libro el Crucifijo

que en el toda tu historia quede asida

a la abierta ternura de unos brazos

clavados a la muerte por dar vida...

Y ámale siempre así, en Cruz clavado

Amor escarnecido y siempre abierto,

Amor enamorado hasta la muerte,

ámale siempre así, ámale siempre...


" Canción del Amor enamorado" (C) Teatinas de la I.C.

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VIERNES SANTO II: VIA CRUCIS DE LA SOLIDARIDAD...

Por TEATINAS - 10 de Abril, 2009, 10:18, Categoría: Especial Semana Santa 2009

" He vivido siempre en CRUZ.

Quiero morir y ser enterrada con la cruz entre los brazos.

Ni viva ni muerta quiero separarme de ella..."

( Úrsula Benincasa )

I. Jesús es condenado a muerte por su forma de vida

-  Dios, todo clemencia, tú no condenas nunca a nadie.
-  Ayúdanos a mostrar tu amor por toda la humanidad.

No podemos mirar hacia atrás, pensando que todo lo anterior fue mejor. Lo único que tenemos es el presente, para reflexionar, para construir, para mejorar.

Pero podemos aprender del pasado, de las personas que nos han dado un testimonio de vida, entre quienes, en primer lugar, está Jesús de Nazaret. Él se desvivió por los hombres y mujeres que estaban condenados por orden de las autoridades religiosas y políticas de su tiempo. Y este compromiso vital es el que le llevó a ser condenado a muerte. El ejemplo y el Espíritu de Jesús es el que nos invita y ayuda a seguirle, desde la cercanía a quienes se les condena hoy:

-  por decir la verdad, por practicar la justicia, por anunciar la liberación;
-  por tener otra ideología, otra forma de pensar, otra religión;
-  por tener otro color de piel, otra raza, otra orientación sexual;
-  por ser mujer en una sociedad violentamente machista;
-  por quienes intentan alternativas al actual sistema social y económico;
-  por predicar el diálogo, la paz contra quienes sólo practican la violencia y el terror. (otras formas de condena...)

Oración:

Tú eres un Dios de Amor, que no condenas a nadie,
y quieres que todos nos ayudemos y liberemos juntos.
Ayúdanos a trabajar y comprometernos
a no juzgar nunca a nadie, a mostrar indulgencia,
y a eliminar toda clase de condenas injustas,
siguiendo el ejemplo de Jesús de Nazaret. Amén.

II. Jesús carga con la cruz

-  Dios nuestro, eres el incomprensible misterio en el dolor de los crucificados.
-  Que sepamos mirar y atender el dolor de los demás antes que el nuestro.

Después de ser condenado injustamente (como tantos maltratados a lo largo de la historia, en los tribunales, ante los poderosos económica, cultural o socialmente) por el poder religioso y político, Jesús es torturado, insultado, violentado y cargado con el instrumento de su ejecución. Al igual que millones de personas que han tenido que llevar a la fuerza una cruz impuesta durante su vida, que han tenido que soportar el dolor de la marginación, de la violencia, de la opresión, del desprecio. En nuestros días siguen siendo presas de una cruz, muchas veces impuesta:

-  las mujeres tratadas como esclavas o como mercancía;
-  los niños y niñas violentados por los pedófilos y por el turismo sexual;
-  los perseguidos políticamente;
-  los enfermos crónicos, terminales;
-  los ancianos relegados al olvido;
-  los enganchados a la droga, al alcohol, al juego, al consumo compulsivo. (otras formas de dolor...)

Oración:

Fuente de toda bondad:
Tú no deseas el dolor de los seres humanos,
sino su felicidad y el gozo de vivir con y para los demás.
Danos fuerza y valentía para luchar contra toda clase
de dolor y que sepamos curar, consolar, calmar,
superarlo con el bálsamo del cariño y el servicio. Amén.

III. Jesús cae por primera vez

-  Padre nuestro, Tú respetas siempre nuestra libertad.
-  Pero, si caemos, sabemos que nos vas a ayudar a levantar.

Jesús es el hombre libre por excelencia. Libre ante los romanos, los sacerdotes, los escribas, los fariseos; libre ante los prejuicios y los miedos; libre ante su propia familia; libre ante las exigencias de sus discípulos. “Donde está el Espíritu allí hay libertad”. Jesús estaba lleno del Espíritu de Dios, que le enseñó el camino de la libertad: servir por amor a los demás. Ahí reside la más alta libertad. Aunque a veces caigamos, nos den la espalda, se resienta la amistad, suframos decepciones, sabemos que la ternura de Dios y el amor vencerán sobre las dificultades del camino de la vida. En nuestra existencia hay situaciones en las que caemos y nos impiden la libertad:

-  los miedos al qué dirán, a dar un testimonio contracultural;
-  el que el sentirnos débiles, pecadores, nos impida seguir creciendo;
-  el catalogar a cualquier persona por la primera impresión;
-  ante el primer tropiezo, la primera dificultad, tirar la toalla;
-  que la propia familia, los amigos, sean el corsé de nuestra libertad;
-  el no saber rectificar, aunque haya que ceder, actuar con humildad, pedir perdón. (otras formas de falta de libertad...)

Oración:

Espíritu de Libertad, sé tú el aliento
que nos impulse a buscar sin descanso
la auténtica libertad en nuestras vidas.
Que sólo se alcanza en plenitud
(y a la vez la auténtica felicidad)
cuando se vive como servicio gozoso
y desinteresado por los demás. Amén.

IV. Jesús se encuentra con su Madre

-  María, tú nos muestras la profunda humanidad de Dios.
-  Y , a la vez, aunque siempre oculto, su rostro materno,

Muchas veces, por los rasgos, por los gestos, por la forma de mirar y de actuar, nos dicen: “Se parece a su madre”. Si Jesús se comportó con los demás de una forma determinada, si oraba y se dirigía a su Padre con tanta familiaridad, si decidió emplear su vida en curar y atender, con solicitud de hermano a los demás para acercar el Reino de Dios, es porque lo había mamado en su casa de Nazaret, por el ejemplo de su padre y su madre. El ejemplo de sus padres le impulsó a dejarlo todo, salir a los caminos de Galilea y formar una comunidad de amigos y amigas que le ayudaran a cambiar su mundo. Ésta se convertirá en su verdadera familia, la de quienes cumplen la voluntad de Dios. Y, entre éstos están, en un lugar destacado, José y María. Jesús se sigue encontrando hoy con su madre:

-  en las miles de mujeres que engendran, acompañan y defienden la vida;
-  en las mujeres maltratadas, vendidas, violadas, asesinadas por la violencia machista;
-  en las mujeres que se esfuerzan día a día por cambiar su mundo;
-  en las mujeres que luchan con dignidad por salir de la pobreza;
-  en las mujeres que trabajan por la liberación de otras mujeres;
-  en los hombres que las acompañan en este difícil y hermoso camino. (otras formas de encuentro...)

Oración:

María, tú que engendraste a Jesús con amor
y plasmaste en él tus rasgos y los de su padre José,
ayúdanos a seguir a Jesús, a recrear sus pasos
en el mundo de hoy, escuchando a su Espíritu,
compartiendo en comunidad la fe y la vida,
para acercar el Reino de Dios a nuestro mundo. Amén.

V. Simón de Cirene ayuda a Jesús

-  Dios nuestro, tú eres el consuelo para los abatidos.
-  Cuando nos hacemos prójimos de los demás.

Jesús dedicó toda su vida a sanar las heridas del cuerpo, de la mente y del espíritu, reintegrando a esos hombres y mujeres a la sociedad, recuperando su autoestima, para que se sintieran orgullosos de ser hijos e hijas de Dios. Él fue el samaritano que recorría los senderos en busca del necesitado. El prójimo es esa persona a quien yo salgo al encuentro antes de que me lo pida, a quien dedico mi tiempo, mi dinero, mi ayuda, mi cariño. Jesús nos enseñó que quien viste al desnudo, da pan al hambriento, libera al cautivo, trata con cuidado a la naturaleza, se conmueve ante los más vulnerables, es el bendito de su Padre. Éste no nos pedirá credenciales ni afiliaciones, excepto la de haber actuado siempre con amor hacia los otros y hacia el entorno ecológico. Simón de Cirene siempre estará:

-  en esos amigos, en quienes puedes descansar sin sobresaltos y sentirte seguro y aliviado;
-  en esa persona que te escucha y alienta cuando los ánimos decaen;
-  en la comunidad con la que se comparten los éxitos, los fracasos, las dudas y las alegrías;
-  en los hombres y mujeres que lo comparten todo, más allá de ideas religiosas o políticas;
-  en las personas y grupos de solidaridad que intentan eliminar las causas de las injusticias;
-  en el gesto amable, cercano, pequeño, cotidiano, que invita a la sonrisa y a creer en la humanidad. (otras formas de hacerse prójimo...)

Oración:

Dios nuestro, oculto en el prójimo caído en el camino,
te pedimos que sepamos pararnos
cuando veamos a alguien herido, deprimido,
sin fuerzas, oprimido, despreciado,
y que curemos sus heridas con el amor,
la solidaridad y el cuidado,
virtudes éstas que provienen de ti. Amén.

VI. La Verónica enjuga el rostro de Jesús

-  Dios mío, desfigurado tantas veces por el dolor y la sangre.
-  Muéstranos tu rostro oculto tras el misterio del mal.

A veces, en los detalles más nimios se transparenta la bondad, la ternura, la solidaridad real con el ser humano sufriente. Un destello de divinidad en medio de las sombras de nuestro mundo. Una franja de esperanza que aviva el espíritu alicaído. Un vaso de agua, una caricia, una sonrisa, un regalo inesperado, algo que representa mucho para ti y lo compartes, aporta más ilusión que muchas promesas incumplidas a las que se las lleva el viento. De nuevo es una mujer la que se acerca a Jesús y le enjuga, le refresca el rostro. En los Evangelios no figura ninguna palabra de reproche de Jesús hacia las mujeres. Éste es el gesto que mejor define al seguidor de Jesús: devolver al rostro deformado de quienes sufren, la imagen original de hijos e hijas de Dios. La Verónica sigue enjugando los rostros hoy por medio:

-  de los educadores que ayudan a descubrir las mejores cualidades de los jóvenes;
-  de los voluntarios que se entregan para calmar y/o eliminar el sufrimiento de la humanidad;
-  de los sacerdotes, misioneros/as, religiosos/as que ayudan a descubrir el verdadero rostro de Dios;
-  de los padres y madres de familia, que educan a sus hijos e hijas en los valores profundos del ser humano;
-  de los médicos que intentan evitar o paliar el dolor físico e interior de los demás;
-  de los amigos que siempre están pendientes de lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos. (otras formas de enjugar el rostro...)

Oración:

Padre compasivo y misericordioso,
perdona nuestros egoísmos,
nuestra falta de solidaridad,
nuestro corazón duro como el pedernal,
y danos un nuevo espíritu que transforme
nuestras vidas, para enjugar los rostros
desfigurados de quienes sufren,
pues sólo así te descubriremos en ellos. Amén.

VII. Jesús cae por segunda vez

-  Dios del amor, de la bondad y de la total santidad.
-  Tú nos has hecho a tu imagen, aunque también somos barro.

Cuanto más alto creemos estar, cuanto más pensamos haber subido, más grande será la caída si no está basada toda nuestra vida en la humildad y en el reconocimiento de nuestra fragilidad. Somos templos del Espíritu Santo y, a la vez, capaces de las peores acciones. Sentimos a veces la presencia de Dios en el corazón y un instante después le velamos con nuestra conducta egoísta. Un día estamos en la cresta de la ola del optimismo y al siguiente estamos sumidos en la mayor depresión. A la santidad sólo se llega por una profunda humanidad, por la comprensión, la paciencia, la tolerancia, la compasión, la ternura, la amistad, el perdón. Y, quien no lo vive así, sigue cayendo:

-  en los gestos de altanería, de soberbia hacia los demás;
-  en la falta de respeto y comprensión con quienes piensan diferente;
-  en la carencia de indulgencia ante los errores de los otros;
-  en la inflexibilidad para pedir de la pena, sin querer buscar la rehabilitación;
-  en la ausencia de confianza y comprensión entre los padres y los hijos;
-  en el ver únicamente la paja en ojo ajeno y no la vida en el nuestro. (otras formas de tropiezos...)

Oración:

Padre y Madre que siempre nos perdonas.
Te queremos agradecer el que no seas como nosotros:
duros, soberbios, inflexibles, severos, crueles a veces,
con nosotros mismos y con los demás.
Gracias por seguir con todos otros caminos
de perdón, ternura, consuelo, comprensión, confianza.
Gracias por ser un Dios compasivo y misericordioso. Amén.

VIII. Jesús consuela a las mujeres

-  Dios nuestro, tu esencia es el Amor, el Cuidado.
-  En el camino de nuestra vida, que no nos falte tu consuelo.

Jesús fue durante toda su vida consuelo para los afligidos, pan para los hambrientos, ternura para los frágiles, esperanza para los descorazonados, salud para los enfermos. Les decía: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré; aprended de mí que soy sencillo y humilde de corazón y encontraréis descanso en vuestra vida”. Hay un colectivo social marginado al que se dedicó de una forma especial: las mujeres. Rompió moldes en su cercanía hacia ellas, le hicieron descubrir rasgos ocultos del ser humano que aprovechó en su relación con ellas mismas y con los demás; le ayudaron a reflexionar, a comprender y a ampliar sus horizontes mentales y religiosos. Jesús, por nuestro medio, continúa consolando:

-  a las mujeres que sufren por la pérdida de sus seres queridos por la violencia;
-  a las mujeres que han perdido su dignidad por las humillaciones sufridas;
-  a las personas desesperanzadas por no encontrar sentido a sus vidas;
-  a los hambrientos de pan, en medio de un mundo satisfecho;
-  a los hambrientos de belleza y gratuidad, en un mundo en el que todo se compra y se vende;
-  a los cansados por los golpes de la vida y que no ven ninguna salida. (otras formas de consuelo...) Oración:

Dios de la Esperanza,
permítenos que seamos el medio
por el que Tú lleves el consuelo
a los desesperanzados, los sometidos,
los que sufren, los angustiados.
Que seamos siempre
mensajeros del ánimo de Dios. Amén.

IX .Jesús cae por tercera vez

-  Dios bueno, que siempre sales a nuestro encuentro.
-  Abrázanos al volver a casa, arrepentidos y gozosos.

Jesús es el mensajero excepcional de un Dios que no está lejano, y que no vive apartado de la vida humana, allá en sus cielos. Su Abbá es la cercanía misma, la mayor intimidad, la familiaridad, la misericordia infinita, sin término. Perdona siempre y sin pedir nada a cambio. En la parábola del hijo pródigo (o del padre-todo-bondad), a pesar del abandono de su hijo, él sale al camino cada día, para ver si vuelve: muestra un corazón de padre, con entrañas de madre. En el perdón que mostramos con los demás se demuestra si de verdad somos imagen de Dios y seguidores de Jesús, que nos perdona siempre. Así es Dios. Y seguimos tropezando en esta piedra cuando:

-  no creemos en la acción del Espíritu sobre cualquier persona;
-  no nos perdonamos ni a nosotros mismos;
-  no dejamos a Dios aplicar una justicia diferente a la nuestra;
-  decimos que “perdonamos, pero no olvidamos”;
-  seguimos pidiendo la pena de muerte;
-  dictamos sentencia, sin analizar las causas y las circunstancias. (otras formas de perdón...)

Oración:

Oh Dios, que sales siempre a nuestro encuentro,
especialmente cuando nos sentimos perdidos,
agotados, desesperados, desmoralizados.
Ábrenos tus brazos, tu regazo,
para que podamos descansar de los malos momentos
y recobremos así la fuerza y la confianza. Amén.

X. Jesús es despojado de sus vestiduras

-  Señor, tú nos pides que nos desnudemos de todo egoísmo.
-  Para podernos poner el vestido del amor y de la solidaridad.

A Jesús le quitaron lo único que le quedaba. Nunca había tenido mucho, a excepción de la amistad, la ternura, la pasión por el Reino, la audacia, la profecía, el amor por los demás y por su buen Padre Dios. Desnudo había nacido a la vida y desnudo volvía al seno de su Padre. Jesús invitaba a sus discípulos a desprenderse de las riquezas para conseguir la perla, a dar prioridad al Reino de Dios y su justicia, a no acumular, a compartir todo lo que se tiene, pues “la generosidad da esplendidez a la persona”, pues dando es como se recibe y ahí está la perfecta alegría. Hoy, no obstante, le seguimos contemplando desnudo:

-  en las personas en paro, en los campesinos sin tierra;
-  en los hombres y mujeres sin techo, sin educación, sin atención sanitaria;
-  en los niños y niñas abandonados en las calles de las grandes ciudades;
-  en los inmigrantes a los que se les prohíbe venir a nuestros países para trabajar y sobrevivir;
-  en los países del Sur a los que se despoja injustamente de sus riquezas;
-  en la Naturaleza agotada por nuestro consumo insaciable; (otras formas de desnudez...)

Oración:

Tú, oh Dios, eres nuestra mayor riqueza.
Aunque queramos olvidarnos de ti y ocultarte
bajo un consumo desenfrenado,
procurando siempre subir y atesorar,
al final siempre descubrimos el inmenso vacío
que nos deja el no vivir sencillamente, para conseguir
lo único que merece la pena. Amén.

XI. Jesús es crucificado

-  ¡Dios mío, hay tantos hombres y mujeres crucificados!
-  No permitas que los contemplemos con indiferencia.

Jesús no quería acabar así. Su verdadera pasión, su absoluto, fue la predicación y la puesta en práctica del Reino de Dios, mediante otra forma de ser, de relacionarnos y de actuar, personal y socialmente. Su pasión no se hizo realidad y le pareció todo un fracaso. En la cruz quedaron clavadas sus ilusiones, sus amigos que le habían abandonado, sus andanzas por toda Galilea, sus enfrentamientos con las autoridades, sus fatigas y desvelos. Todo había acabado, y además no sentía en absoluto el consuelo de su Padre: “Dios mío, ¿por qué me has abandonado”? También nosotros sentimos a veces en nuestra vida la decepción, el fracaso, la traición, la duda, el abandono. Al igual que millones de hombres y mujeres que malviven en las más adversas circunstancias. En nuestro mundo de hoy seguimos crucificando:

+ por la explotación que se sufre en los lugares de trabajo; + por el despido injustificado del empleo; + por el desprecio, el insulto, la calumnia hacia quien consideramos inferior; + por la marginación de la mujer en la familia, en el trabajo, en la sociedad; + por nuestra falta de solidaridad y atención hacia quienes sufren; + por no vivir una vida más sobria, para que otros puedan sencillamente vivir. (otras formas de crucifixión...)

Oración:

Tú eres un Dios que escucha el lamento
de los más débiles y oprimidos.
Ante tanto dolor nos preguntamos:
¿dónde esta Dios? Y no nos damos cuenta
que estás en las llagas, en los rostros desfigurados,
en la marginación y en la soledad inmensa
de los empobrecidos y vulnerables del mundo. Amén.

XII. Jesús muere en la cruz

-  Dios mío, tu Reino llama e invita a la vida.
-  ¡Pero estamos rodeados de tanta muerte...!

A causa de la persecución implacable, de las torturas, del hambre, de las guerras, de las enfermedades, de la cárcel, de la vida en condiciones inhumanas, de una Naturaleza cada día más depredada, hay miles de personas que mueren cada año en nuestro mundo. Una muerte evitable si todos nos empeñáramos en que desaparecieran estas lacras humanas. El Reino de Dios, lo más importante para Jesús, debería serlo también para nosotros. Cuando nos preocupamos por los demás, para realzar y potenciar su humanidad, el rostro de Dios se hace real en nuestras vidas. Pero la realidad es que hay muchos rostros deformados por la agonía en la que malviven diariamente. Igual que Jesús, hoy siguen muriendo:

-  por el consumo irrefrenable de los países del Norte;
-  por el cambio climático, fruto de nuestra forma de vida;
-  por la enfermedad del SIDA, sobre todo en África;
-  por la corrupción, el lucro insaciable de los poderosos;
-  por la crisis provocada por los más ricos del mundo;
-  por la voracidad de las industrias multinacionales y farmacéuticas. (otras formas de muerte...)

Oración:

Dios de la vida, tú nos llamas
para que, en la medida de nuestras fuerzas,
construyamos un mundo más justo y fraterno
en el que la muerte no tenga
la última palabra, sino la vida
en abundancia. Amén.

XIII. María recibe a su hijo bajado de la cruz

-  María, tú que acompañaste a tu Hijo durante toda tu vida.
-  Enséñanos a seguir su ejemplo y llevarlo a la vida.

María siempre estuvo presente en los momentos más difíciles de la vida de su Hijo. Le ha cuidado, le ha educado, le ha seguido, ha dudado, ha callado y escuchado, ha reprendido... Ahora le toca recibir el cuerpo destrozado, torturado y desangrado de su Hijo. Le recuerda jugando con sus amigos en Nazaret, escuchando atento en la sinagoga, cuando decidió emprender un nuevo camino, cuando volvía a su pueblo tan cambiado, cuando le decían sus familiares que se había vuelto loco, cuando venían noticias de hechos asombrosos que realizaba o de comentarios que decían que estaba endemoniado... ¡Tantas madres a lo largo de la historia han tenido que recoger a sus hijos muertos! Sólo quien ha dado la vida siente con más intensidad el profundo dolor de la muerte de un hijo. Hoy también los bajan de la cruz y los reciben:

-  las madres cuyos hijos están atrapados por la droga;
-  las madres que no pueden alimentarlos;
-  las madres que no pueden sacarles de la miseria;
-  las madres a cuyos hijos se los ha llevado la violencia, el terror;
-  las madres cuyos hijos combaten a la fuerza en las guerras;
-  las madres de hijos desaparecidos por regímenes dictatoriales. (otras formas de acogida...)

Oración:

Dios nuestro, que tienes
unas profundas entrañas de madre,
muéstranos el camino para acoger,
para recibir a quienes se quedan
al borde del camino, para curarles
y que vuelvan sanos y gozosos,
de nuevo, a la vida. Amén.

XIV. Jesús es sepultado

-  Dios del Servicio, ayúdanos a dar buen fruto.
-  Por medio de la semilla del servicio y la entrega.

“Os aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda infecundo, pero si muere, da mucho fruto”. Así fue la vida de Jesús. La acogida de la llamada de su Padre en el desierto le llevó, por el impulso del Espíritu, a entregarse servicialmente por los demás, para ayudar a que creciera la vida en abundancia. Todo lo que predicó de palabra lo llevó a la práctica: el mayor que sea el servidor, quien dice que ama a sus amigos tiene que dar el supremo testimonio de dar la vida por ellos. Sólo quien sepulta sus intereses egoístas, alcanza la plenitud y el gozo de la felicidad en su vida, sólo así su corazón se llena del amor de Dios. Pero para eso hay que sepultar:

-  el egoísmo, el individualismo, la falta de entrega por los demás;
-  el estar sólo pendiente de nuestros problemas antes que de los otros;
-  los miedos a enfrentarnos a situaciones de sufrimiento que hay a nuestro alrededor;
-  la falta de compromiso con el Reino de Dios en nuestro mundo;
-  el reservarnos por completo para nosotros nuestro tiempo y dinero;
-  el no querer compartir, con quien lo necesita, lo que hemos recibido gratis. (otras formas de sepultar...)

Oración:

Dios que te entregas a quien se ofrece
por completo a quien te necesita.
Necesitamos aprender a ser granos de trigo,
semillas que sepan sepultarse para dar el fruto
del servicio, de la fraternidad, de la solidaridad,
del nuevo mundo que soñamos. Amén.


Fuente: Redes cristianas

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JUEVES SANTO: R.P. Juan Carlos Di Camillo, C.R.; Sacerdotes ... por Él, con Él y en Él...

Por TEATINAS - 9 de Abril, 2009, 11:41, Categoría: Especial Semana Santa 2009

" QUE EL AMOR SEA LA META Y EL CAMINO..."

( Madre Úrsula )

En un jueves, que la tradición llama santo, Jesús se reúne con sus discípulos para compartir la cena ritual de la Pascua judía. Ese es el lugar, el espacio que eligió el Señor para decirnos que ahora el cordero es Él mismo que se inmola por amor, que su sangre derramada es el sello de la nueva y eterna alianza, que su cuerpo es nuestro pan y su sangre nuestra bebida y que alimentándose con el entraremos en comunión.

Ciertamente esto lo creemos y lo vivimos como tal, pero sería incompleta nuestra vivencia o nuestra comunión con Jesús si no nos hacemos otros Cristos. No olvidemos que a partir de nuestro bautismo somos miembros de su cuerpo. Esto nos obliga a entendernos como realización presente del único misterio pascual. Por lo tanto, es a través de nuestra donación es que se hace signo la Alianza, es a través de nuestra sangre derramada al modo de Cristo como la Salvación llega a todos, es a través del compartir el pan como el pan de Cristo se hace Buena Noticia para los Pobres.  

En este contexto de entrega, Jesús nos dice que solamente lo podemos realizar si entendemos y vivimos el mandamiento del amor. Sin la Caridad es imposible la donación por amor, sin la Caridad no es posible la consumación del amor. Esta consumación para todo aquel que se sienta otro Cristo es ponerse a lavar los pies de aquellos donde el Señor esta presente, en los sufridos, marginados y pobres de este mundo.

Todo lo dicho hasta ahora es iluminación de por donde pasa el ministerio sacerdotal al modo de Cristo. El sacerdote es aquel que parte el pan de Cristo para que el pan de la vida llegue a todos los hombres. El sacerdote es aquel que entiende que sin una vida consumada por amor jamás podrá vivir el servicio de lavar los pies a los privilegiados del Señor...


R.P.Juan Carlos Di Camillo , C.R.

Prepósito Provincial de los Clérigos Regulares ( Teatinos )

Provincia Argentina

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Miércoles Santo: Palabras de aliento...

Por TEATINAS - 8 de Abril, 2009, 8:17, Categoría: Especial Semana Santa 2009

" Que vuestras palabras sean propias de personas empeñadas en buscar a Dios..."

( Úrsula Benincasa )

Libro de Isaías 50,4-9.

El mismo Señor me ha dado una lengua de discípulo, para que yo sepa reconfortar al fatigado con una palabra de aliento. Cada mañana, él despierta mi oído para que yo escuche como un discípulo. El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían. Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar? Todos ellos se gastarán como un vestido, se los comerá la polilla.

 
-Dios me ha dado el lenguaje de un hombre que se deja instruir: Para que, a mi vez, sepa reconfortar al que está muy abatido.Palabras admirables de psicología humana.

Escuchar.

Capacidad de escuchar: Papel del Siervo de Dios... verdadero servicio entre hermanos...

Saber reconfortar.

Y para ello, ser uno mismo pobre, -dejarse instruir-. Dejarse reconfortar por Dios, para, a su vez, saber reconfortar. Saber lo que es el desaliento, la prueba.

Jesús, habiendo sido probado puede ayudar «a los que han agotado sus fuerzas».

En estos días mi oración se hace más ardiente en favor de «los que ya no pueden más».

Nombro a los que conozco, que están quizá cerca de mí y se encuentran en ese caso.

También pienso en los que están lejos, en todos esos innumerables pobres que hay por el mundo... los mal alimentados, los mal aposentados o sin hogar, los que no tienen el amor de nadie. Todos aquellos con los cuales Jesús ha venido a compartir su condición. Todos los que más se parecen a Jesús... ¡los que ya no pueden más!

-La «palabra» me despierta cada mañana, para que escuche. El Señor Dios me ha abierto el oído.

Jesús, escuchando al Padre.

Abre nuestros oídos, Señor, para que sepamos escuchar a Dios también... y escuchar a nuestros hermanos...

Haz que yo oiga, Señor, a todos mis hermanos que claman dirigiéndose a mí. Haz que oiga el gemido de los pobres, la llamada de los hermanos. Y ayúdame a responder.

Fidelidad. Oído abierto.

Sáname de mi «sordera» habitual.

-Y yo no me resistí, ni me hice atrás. Presenté mis espaldas a los que me golpeaban y mis mejillas a los que mesaban mi barba. No protegí mi rostro de los insultos y de los salivazos.

¡Cuánto paralelismo contigo Jesús!

«No protegí mi rostro»

El colmo de la afrenta: la bofetada dada a un adulto, el salivazo que mancilla el rostro.

Espectáculo insostenible, incluso en la pantalla de cine o de televisión. Jesús recibió salivazos en su rostro.

Perdón, Señor Dios nuestro.

ACEPTACION: Deberíamos avergonzarnos de nuestros pecados. "Si conocieses tus pecados, te invadiría el terror". ·Pascal-B.

Contemplo tu hermoso rostro sucio, mancillado.

«¡Oh Dios santo, oh Dios fuerte, oh Dios inmortal! Ten piedad de nosotros».

-Pero el Señor viene en mi ayuda para que no me alcanzaran los insultos... Es el Señor mi defensor.

El tema de la «humillación» está vinculado al tema de la «exaltación». Jesús sabía que su muerte sería una victoria.

Hay que pensar que Jesús sacó de esos textos, que conocía bien, confortación y certidumbre.

La resurrección está presente ya en la cruz.

Pascua se perfila durante toda la semana dolorosa.

NOEL QUESSON
PALABRA DE DIOS PARA CADA DIA 3
PRIMERAS LECTURAS PARA ADVIENTO - NAVIDAD
CUARESMA Y TIEMPO PASCUAL
EDIT. CLARET/BARCELONA 1983. Pág. 166 s.

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MARTES SANTO: LITURGIA VIVA: Un sentido de MISION...

Por TEATINAS - 7 de Abril, 2009, 10:54, Categoría: Especial Semana Santa 2009

" Mantened VIVO el recuerdo de la PASIÓN del Señor..."

( Madre Úrsula Benincasa )

 UN SENTIDO DE MISIÓN (Is 49,1-6; Jn 13,21-33, 36-36)
Introducción
El evangelio de hoy nos presenta tres personas:
La primera es un hombre preocupado por sus propios intereses y necesidades, su satisfacción egoísta. No es una persona libre; no está abierto a Cristo, porque está sirviendo al dinero y a la codicia. Traicionará a Jesús. Este hombre es Judas.
Después, hay un segundo hombre, una buena persona, abierto a Cristo, pero débil. Trata de ocultar su fragilidad con valentía impetuosa y autosuficiente.  Pero se raja en la hora de la prueba. Negará a Jesús. Esta persona es Pedro.
La tercera persona es Jesús. Él es totalmente desinteresado y generoso, totalmente abierto a Dios y a todo el mundo. Es el perfecto servidor, la persona-para-otros, que viene descrito de nuevo hoy en la Primera Lectura con las palabras del Segundo Canto del Siervo de Dios. Y, porque fue el siervo perfecto, pudo salvarnos a todos.

Oración Colecta
Señor Dios nuestro:
Tu Hijo, Jesucristo,
tuvo que sufrir la humillación
de ser negado y traicionado
por aquellos a quienes llamaba sus amigos.
Pero convirtió su pasión y su muerte
en instrumentos de amor y reconciliación.
Haznos como él,  "personas-para-los-demás",
que aceptemos dificultades,
incluso incomprensiones y traiciones 
de nuestros mejores amigos,
y que las transformemos
en fuentes de vida y alegría
para todos los que nos rodean.
Guárdanos siempre fieles a ti y los unos a los otros.
por medio de Jesucristo nuestro Señor.


Oración de los Fieles
Tanto amó Dios al mundo que entregó su único Hijo para salvarnos y darnos vida con su muerte y resurrección. Roguemos a Jesús por todos los que sufren y digámosle: R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por aquellos cuyos ideales se han  desvanecido, para que sepan ver y aceptar todavía la novedad de vida y se renueven constantemente a sí mismos, roguemos al Señor.
R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por los eternos perdedores en sus luchas personales contra las fuerzas del mal, para que confíen en Cristo, cuya gracia es más poderosa que el pecado y que la muerte, roguemos al Señor. 
R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por los que viven solos, alejados, o encerrados en sí mismos, para que acepten la compañía de Cristo, y, por medio de él se abran a otros, roguemos al Señor.  R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por todos nosotros, para que aprendamos de nuestro Señor mismo a cargar nuestras cruces  con paciencia y humildad, para que de alguna manera nos traigan vida, a nosotros y a nuestros prójimos, roguemos al Señor.
R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por los miembros de esta nuestra comunidad, para que como Jesús, nuestro Salvador, seamos pobres, serviciales y abiertos y sensibles a todas las necesidades, roguemos al Señor. 
R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

Señor Jesucristo, tu cruz sigue siendo para nosotros un misterio, como todos los dolores y necesidades que nos laceran. Sin embargo, confiamos en tu palabra y ejemplo de que ése es un camino de alegría y libertad. Transforma nuestras cruces, y hazlas portadoras de vida y felicidad, ahora y por los siglos de los siglos.

R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

-    Por los miembros de esta nuestra comunidad, para que como Jesús, nuestro Salvador, seamos pobres, serviciales y abiertos y sensibles a todas las necesidades, roguemos al Señor. 
R/ Señor, por tu cruz redimiste al mundo.

Señor Jesucristo, tu cruz sigue siendo para nosotros un misterio, como todos los dolores y necesidades que nos laceran. Sin embargo, confiamos en tu palabra y ejemplo de que ése es un camino de alegría y libertad. Transforma nuestras cruces, y hazlas portadoras de vida y felicidad, ahora y por los siglos de los siglos.

Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios, Padre amoroso:
En la noche antes de entregarse a la muerte,
tu Hijo Jesús se dio a sí mismo a sus amigos
en forma de pan para ser comido
y en forma de vino para ser tomado y compartido.
Mientras estamos reunidos aquí para este santo banquete,
te pedimos que tu Hijo se dé de nuevo a nosotros,
para que aprendamos de él
a entregarnos los unos a los otros
y que la fuerza para ello venga
del mismo Jesucristo, nuestro Señor.

Oración después de la Comunión
Señor Dios y Padre nuestro:
Hemos comido,
en este banquete de Jesús, tu Hijo,
el pan de fidelidad.
Como Judas o Pedro,
nosotros, a veces, también le hemos traicionado,
cuando rompimos nuestra amistad contigo
y cuando negamos a nuestro prójimo
el derecho a ser libre y feliz.
Queremos que, de ahora en adelante,
él sea nuestra fuerza
para llevar justicia y dignidad
incluso a los últimos y menos considerados
entre nuestras hermanas y hermanos.
Que sea también nuestra fuerza
para construir entre todos
tu comunidad de alegría y esperanza,
en la que viva Jesucristo,
Hijo tuyo y Señor nuestro
por los siglos de los siglos.

Bendición
Hermanos: Una de las experiencias más tristes en la vida es ver  el amor y la confianza de uno incomprendidos, negados, o incluso traicionados. Ésta fue la suerte de Jesús. Él sufrió por ello, sin embargo lo aceptó voluntariamente en orden a deshacer nuestras deslealtades y traiciones. Por eso su mismo amor y lealtad al Padre y a nosotros fueron tan lejos como se pueda imaginar: hasta la muerte. Y es así como ganó para nosotros el valor para amar sin contar el precio y para ser fieles hasta el fin. Que el Señor nos colme con su bendición. Y así, que la bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.

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LUNES SANTO: Perfume de mujer...

Por TEATINAS - 6 de Abril, 2009, 8:38, Categoría: Especial Semana Santa 2009

 " Permanced con GRAN PAZ a los pies del SEÑOR..."

( Úrsula Benincasa )

PERFUME DE LUNES SANTO

María Gloria Ladislao (*)

Después del Domingo de Ramos, que es un día de gran concurrencia a los templos y procesiones, la Semana Santa continúa con intensidad. Allí está, en primer lugar, el Lunes Santo con su atrayente perfume.

En el Lunes Santo la lectura de la misa nos presenta el pasaje de la unción de Jesús, realizada por María, la hermana de Marta y Lázaro de Betania, unos días antes la Pascua.

"María, tomando una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, ungió con él los pies de Jesús y los secó con sus cabellos. La casa se impregnó con la fragancia del perfume" (Jn 12,3).

¿Qué significado tiene este perfume? Hay varios aspectos para profundizar. Primero debemos tener en cuenta que en la antigüedad los perfumes no se diluían en alcohol, como hoy en día, sino en aceite. De modo que los perfumes eran sustancias untuosas, humectantes, de gran penetración en la piel. Se podrían usar las palabras óleo, bálsamo, ungüento, para traducir el término griego myron.

En la antigüedad, estos óleos tenían diversos usos. Por supuesto un uso cosmético, para humectar y embellecer, al mismo tiempo que perfumar. Como toda fragancia, el myron evoca la sensualidad: "Sí, el aroma de tus perfumes es exquisito, tu nombre es un perfume que se derrama, por eso las jóvenes se enamoran de ti" dice la novia al novio en el Cantar de los Cantares 1,3.

A estos ungüentos se le reconocen virtudes terapéuticas y calmantes, por eso se usaban sobre las heridas. El bálsamo, además de proteger la lastimadura, produce un efecto aliviador y calmante para el enfermo.

Es sabido que, por aquellas tierras polvorientas, un signo imprescindible de hospitalidad es ofrecer al huésped agua para lavar sus pies. Si al baño con agua se agrega una fricción de los pies con aceite, es un gran honor y un verdadero alivio para quien llega del camino. Esta tarea que implica estar a los pies, es por supuesto un servicio humilde, solamente hecho por la mujer hacia el marido, los hijos hacia el padre o los esclavos a los amos.

El bálsamo se utilizaba también en los ritos funerarios, y de allí la palabra embalsamar. Los cadáveres se cubrían con una mezcla de perfumes antes de ser sepultados.

En el antiguo Israel, el myron cumplía también otra función muy especial. Era el elemento que se usaba para marcar, ungir, a reyes y sacerdotes. Quienes recibían el cargo de rey o sacerdote para desempeñar su función a favor del pueblo, eran instituidos por medio del rito de la unción. Esta unción era la señal de su investidura (cf. 1 Sam 16,11-13; Ex 30,22-33). En hebreo, la palabra ungido se dice mesías. Es decir que tanto reyes como sacerdotes eran mesías, ungidos para desempeñar su servicio de gobernar o de interceder por el  pueblo.

A lo largo de los siglos, había ido creciendo en el pueblo de Israel la expectativa por "el" Mesías. Algunos lo esperaban rey, otros lo esperaban sacerdote, otros, según las palabras de Isaías, esperaban que tuviera características de profeta (Is 61,1). 

En aquella cena, pocos días antes de la Pascua, María de  Betania quiso darle todo esto a Jesús. Mujer servicial, lo honró  poniéndose a sus pies, dando al  Maestro lo mejor, lo  más  valioso. Con   el   amor apasionado y sensual de la novia del Cantar  de los Cantares, llenó de perfumes a su amado. Con la fe de su corazón  reconoció al  Ungido. Ella, modelo  de  discípula, realizó  anticipadamente lo  que   Jesús dejará como mandato a su comunidad en la última cena: "Lávense los pies unos a otros" (Jn 13,14).

Ella brindó a Jesús, aún vivo, las caricias y los cuidados que el Amigo no podría tener en sus últimas horas y en su muerte. Se adelantó a su sepultura.

He escuchado que últimamente algunas parroquias realizan en Lunes Santo la celebración comunitaria del sacramento de la Unción de los Enfermos. ¡Qué hermosa práctica! Ahí está Cristo sufriente, en los hermanos y hermanas más heridos de la comunidad. Ahí está Cristo sufriente, esperando la compañía, la caricia, el amor, hechos concretos en unas manos que tiernamente expanden el myron del alivio.
(*)La profesora María Gloria Ladislao es catequista  y  teóloga, profesora de Sagradas Escrituras y redactora permanente de La Liturgia Cotidiana de Editorial San Pablo.

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Domingo de Ramos de la Pasión del Señor...

Por TEATINAS - 5 de Abril, 2009, 8:19, Categoría: Especial Semana Santa 2009

"Mantened vivo el recuerdo de la Pasión del Señor..."

( Madre Úrsula )

Hoy se cumplen los cuarenta días de preparación para la Pascua. Hoy se abre la Semana Mayor, la Semana Santa. Hoy se precipitan los acontecimientos. Llega la "hora" cumbre de Jesús, la de pasar de este mundo al Padre.

En la Liturgia de hoy, último domingo de Cuaresma, la Iglesia ofrece a la comunidad la consideración del relato de la entrada de Jesús a Jerusalén y la narración de la Pasión, según san Marcos.

En las etapas últimas del itinerario estamos siguiéndolas con referencia al Via Crucis, que empezamos a recorrer el lunes de Pasión.
7ª ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
A pesar de los himnos triunfales, del batir palmas y del canto del "¡Hosanna!", Jesús sabe lo que le va a acontecer en la misma ciudad que le aclama como rey, y entre la misma gente que hoy lo vitorea en masa. ¡Cómo tiene que doler la apariencia del plebiscito favorable, sabiendo que las mismas voces gritarán: "¡Crucifícalo!"

En el Camino de la Cruz que estamos siguiendo, contemplamos la nueva caída de Jesús al suelo. Ante este paso, resuenan las palabras del Señor: "El que quiera ganar su vida, que la pierda".

Las lecturas de este domingo son también contradictorias. Por un lado se proclama la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; por otro lado, el "Canto del Siervo" y el "Himno de la carta a los Filipenses", el texto más emblemático sobre el anonadamiento de Cristo. Al aplicarlo a este paso de Pasión, vemos hasta dónde llegó el abajamiento y el despojo del Siervo, del Hijo del hombre.

No podemos quedarnos en crónicas de sociedad, nuestros ojos deben quedar fijos en quien nos desvela el secreto de la fuerza y de la confianza constantes, aun en medio de todas las vejaciones. "El Señor me abrió el oído. Y no me resistí ni me eché atrás: ofrecí la espalda a los que me apaleaban, la mejilla a los mesaban mi barba, no me tapé el rostro ante insulto y salivazos. El Señor me ayuda, pro eso no sentía los ultrajes" (Isa 50, 5-7).

¿Descubro en mí la doblez de vitorear y de negar?
¿Soy víctima de los poderes mediáticos y cambio de criterio según conviene?
¿Negocio mi identidad cristiana, según sea el ambiente familiar, profesional, social?

"Y así se determine, aunque para toda la vida le dure esta sequedad, no dejar a Cristo caer con la cruz" (SANTA TERESA DE JESÚS, Vida 11, 10).

Publicado el Sábado 04 de Abril del 2009 - Buenafuente del Sistal.

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