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Marzo del 2007

0.- DOMINGO DE RAMOS...

Por TEATINAS - 31 de Marzo, 2007, 9:37, Categoría: Especial SEMANA SANTA 2007

Jesús y sus jueces

Domingo de Ramos. Comienza la Semana Santa
Domingo, 01 de Abril del 2007

La liturgia del domingo de Ramos no nos permite dedicar tiempo a comentar la Palabra. Ella es abundantemente proclamada tanto en la introducción -que evoca la entrada de Jesús en Jerusalén y en el templo-, como después en la proclamación de la Pasión según san Lucas y las dos lecturas precedentes.

No obstante, para no perder tanta riqueza, quisiera ofrecer una síntesis que, tal vez, nos aporte claves para interpretar este momento histórico que vivimos.

Entre los relatos de la Pasión de los Sinópticos, el de Lucas es aquel  que nos muestra a un Jesús sereno y enérgico al mismo tiempo. Sabe dominar la situación. Nunca pierde el equilibrio. Es juzgado por diversos tribunales; pero en el fondo es él quien juzga a todos con su dignidad, con sus silencios, con sus gestos de paz. Jesús estaba habitado una presencia misteriosa, por unas conexiones muy intensas con Dios, su Abbá y era consciente del momento "decisivo" (apocalíptico) que estaba viviendo, no solo Él, sino también su comunidad.

El relato lucano de la Pasión podría estructurarse en cuatro partes:

  1. Cuando llegó la hora
  2. La hora de las tinieblas
  3. La mañana del juicio
  4. La tarde de la ejecución

Lucas nos relata el último día de la vida de Jesús; nos entrega la última memoria que Él nos dejó.

  • Cuando llegó la hora: se trata del último gesto, de la última lección y de la última advertencia. El gesto último de Jesús tiene que ver con su deseo de compartir la fiesta de la liberación con "los suyos" y configurarla "eucarísticamente". Les ofrece dos veces el cáliz de la Alianza y una vez su cuerpo hecho pan. La lección última tiene que ver con el uso del poder: Jesús se presenta como modelo de servicio, como "el que sirve" y no viene a ser servido (¡en correlación con el lavatorio de los pies de Juan). La última advertencia tiene que ver con el momento apocalíptico que se acerca. Jesús les comunica a sus apóstoles que Satanás ha pedido permiso para tentarlos, que los poderes del mal se están movilizando y que es necesario prepararse para esa batalla. No lo entienden bien, porque piensan en utilizar espadas. Jesús fue el primero que dijo "¡Basta ya!". ¡Basta ya! de violencias. Les invita, en cambio, a la oración, más allá de todo cansancio. La oración y la vigilancia es el arma apocalíptica que atrae a los ángeles defensores y gana batallas.
  • La hora de las tinieblas: "Esta es vuestra hora... de noche, cuando la gente no os ve". Es el reproche de Jesús a quienes no utilizan "luz y taquígrafos" -como solemos decir-. Lo hacen todo a escondidas para no ser sorprendidos y quedar bien. Es la hora de la traición del amigo, es la hora del abandono más cruel, de la no-solidaridad,... ¡Es la hora de la indignidad! Sólo cuando amanece uno se da cuenta de su vileza. Ya sólo cabe llorar.
  • La mañana del juicio: En un día quieren acabar con Jesús... antes de que llegue la tarde. Cuando hay intereses de por medio ¡qué agil es la justicia! Los miembros del Sanedrín madrugan. Quieren juzgarlo por declararse el Cristo, pero Jesús es más inteligente que todos ellos y los deja sin argumentos: "Si os lo digo no me creeréis; si os pregunto no me responderéis". El único argumento que les queda es el pataleo parlamentario: se evitan el juicio y todos se levantan contra él. Después lo llevan a Pilato para que lo juzgue por declararse "rey de los judíos". Jesús lo reconoce. Pilato no encuentra en él ningún delito; tampoco el curioso Herodes. Pilato cede y "se lo entrega a su voluntad". ¡Un fiel reflejo de lo que pueden ser muchos juicios sobre la tierra!
  • La tarde de la ejecución: Se organiza la comitiva. Jesús va delante y detrás el Cireneo a quien obligan a llevar la cruz, pero también mujeres que se dolían y lamentaban por Él. Jesús tiene energías para hacerles ver la gravedad del momento: hay que llorar no por Él, sino por lo que va a suceder, por las nuevas generaciones, por la situación mundial, por la perversidad que se instaura en los lugares de decisión... porque el velo del Templo se va a rasgar. También van con Jesús dos malhechores a los que también ejecutan. Clavado en la cruz Jesús ora a su Abbá y pide perdón por los demás, por su nesciencia. Al insulto y la burla él no responde. A quien tiene el corazón abierto, como el buen malhechor, le promete el paraíso. Llega la hora de las "tinieblas de Dios" sobre la tierra, la hora en la que el Templo deja de ser templo. Es la hora de la última oración y grito de Jesús: "Abbá en tus manos encomiendo mi espíritu". Quien había sido juzgado por los romanos y los judíos, encuentra en cada grupo un hombre que queda transformado por la muerte de Jesús: el centurión y José de Arimatea. La gente vuelve a casa reconociendo su maldad e injusticia. Las mujeres están a la altura de Dios y siguen compasivas, hasta la tumba, a Jesús.

También nosotros hablamos de jueces, juicios, testigos, procesos largos, procesos express. Juicios para investigar atentados, para dilucidar divorcios, para encarcelar o excarcelar. También nosotros sabemos que hay "hora de las tinieblas", donde se decide lo que la mayoría no conocemos. Las grandes decisiones no se toman "abiertamente". También nosotros conocemos cómo se doblegan quienes han de tomar serias decisiones ante los poderes económicos, políticos, religiosos, o ante los votos previsibles. De esta manera, ¡qué inermes están los inocentes, los no culpables!

Parece que, después de tantas reformas y de tantos avances, la justicia sigue siendo fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Parece que el destino de los justos es ser condenados. Por eso, Jesús nos dijo que el gran recurso en medio de todo es la Oración, confiar locamente en el Abbá, y mantener la calma y renunciar a la violencia. No olvidemos que el "Basta Ya" no tiene otro autor que el Jesús del evangelio de Lucas.

Em portugués

El artículo original del P. José Cristo Rey García Paredes

pertenece a la página

http://www.ciudadredonda.org/subsecc_mb.php?scd=3&sscd=82&nuevo_mes=04&nuevo_ano=2007&dia=01

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Le pedí a Dios....

Por TEATINAS - 28 de Marzo, 2007, 8:25, Categoría: Materiales para compartir

" Como Él quiere, quiero yo..."

( Madre Úrsula Benincasa )

Una oración que nos llega desde Colorado (USA)

y que está dando la vuelta al mundo.

Desconocemos quién es su autor...

La compartimos con los lectores del blog

en este tiempo de preparación a la Pascua.

Le pedí a Dios...

Le pedí a Dios que me quitara mi "orgullo"…

Dios me dijo ¡No!… eres tú quien se tiene que humillar .

Le pedí a Dios que me diera "paciencia"…

Dios me dijo ¡No!… la paciencia es fruto de la tribulación,  no se regala, ¡hay que ganarla!

Le pedí a Dios que me diera "felicidad"…

Dios me dijo ¡No!… Yo doy "bendiciones", la felicidad depende de tu actitud ante mis dones.

Le pedí a Dios que me hiciera "crecer en santidad"…

Dios me dijo ¡No!…tú eres quien tiene que crecer, yo podaré tu maldad, para que crezcas en verdad.

Le pedí a Dios que me quitara mi "dolor"…

Dios me dijo ¡No!… el dolor te hace preocuparte menos del mundo, y crecer más en mi amor.

Le pedí a Dios que me quitara mi vicio...

Dios me dijo ¡No!... Yo te abriré el Mar Rojo de tu vicio, pero tú eres quien tiene que andar el camino.

Le pedí a Dios que me diera más FE...

Dios me dijo ¡No!... ya estás saturado, ya tienes toda la que puedes tener para hacer lo que tú tienes que hacer.

Le pedí a Dios que me sacara de la cárcel de mis pecados...

Dios me dijo ¡No!... Yo rompo tus cadenas, y te abro las puertas, pero eres tú quien tiene que salir por ellas.

Le pedí a Dios que me ayudara a "amar" a los otros tanto como Él nos amó…

¡Oh, sí!, me dijo Dios... ¡ ya estás comprendiendo un poco mi labor !

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LA ÚNICA LEY...

Por TEATINAS - 24 de Marzo, 2007, 11:56, Categoría: General

Que tu ÚNICA NORMA sea el AMOR...

( Úrsula Benincasa )

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LA PERSONA Y LAS LEYES...

Por TEATINAS - 24 de Marzo, 2007, 11:43, Categoría: Materiales para compartir

La persona y las leyes

José Cristo Rey García Paredes, cmf

Domingo de la 5ª semana de Cuaresma.
Domingo, 25 de Marzo del 2007

Muy interesante debió parecer el relato del evangelio de hoy (Jn 8,1-11) para que -siendo otro el autor- quedara incluído en el cuarto evangelio. Adjunta está la imagen del papiro 66 -un codex del Evangelio de Juan del año 200- en el que se omite este relato.

La escena pertenece a la última semana de la vida de Jesús. Él pasaba la noche en el Monte de los Olivos y el día en el Templo enseñando a la gente. Pero en el Templo encontraba Jesús un ambiente enrarecido, intrigante; su vida corría peligro.

Lo asaltaban con preguntas equívocas y tramposas para tener de qué acusarlo. Una de ellas fue la del tributo al César; otra el acontecimiento al que se refiere el Evangelio de este domingo 5º de cuaresma: la mujer sorprendida en adulterio. Le preguntaron si era lícito apedrearla. Si lo hacían cumplían de este modo la ley de Moisés, pero desobedecían la ley imperial romana según la cual los judíos no podían administrar la pena de muerte. Como pasa en otras ocasiones, los acusadores hacen de un drama humano, un motivo de contienda ideológica, despreocupándose en absoluto de la persona.

Jesús centra su atención en la persona y se descentra de las leyes. Le interesa aquella mujer que ha roto una alianza, pero que se encuentra en un mundo en el que los varones -comenzando por los más ancianos y concluyendo por los más jóvenes- rompen las alianzas que pactan en el matrimonio. "El que de vosotros esté sin pecado, que tire la primera piedra".

Sólo quedó Jesús, el Sin-pecado, ante ella: "¿Quién de vosotros puede probar que soy pecador?" (Jn 8,46). Jesús, el Sin-Pecado, podría ejecutar la sentencia; pero le dijo a la mujer: "¿Nadie te ha condenado? ¡Tampoco yo te condeno!". Jesús exclama unos versículos después: "Vosotros juzgáis según la carne; yo no juzgo a nadie" (Jn 8,15). Le ofreció a la mujer una salida: "Vete y en adelante no peques más". A los varones no pudo decírselo, porque ya se habían ido. La fuerza de los gestos y la palabra de Jesús ayudó a aquella mujer a emprender una vida nueva, marcada por la fidelidad a la Alianza. Sin embargo, los acusadores se fueron sin transformación, sin milagro interior.

Este Evangelio, contemplado en el contexto de la primera lectura, tomada del Deutero-Isaías, nos indica cómo Jesús abre caminos alternativos en situaciones sin salida: "No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo. Me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto".

¡No nos preocupemos demasiado por las leyes o las legislaciones! ¡Atendamos a la persona! La sociedad legisla cuando encuentra problemas que ha de resolver. Es admirable ese estado de permanente vigilancia de nuestros políticos ante lo que sucede para darle soluciones legales. Es admirable ver cómo debaten y se ofrecen diversas alternativas. Las sociedades legislan sobre tantas cosas: el aborto, el divorcio, la droga, el fin de la vida. Hay sociedades, sin embargo, que ante problemas nuevos responden con las soluciones del pasado, sin dar un paso hacia adelante. Eso es pereza espiritual, renuncia a la imaginación creadora, conservadurismo que acartona a la sociedad y la vuelve insensible.

Jesús se encontró con una legislación que respetó tanto en el caso del adulterio como del tributo al César. Su actuación no consistió en criticar las leyes. Pero sí criticó su aplicación concreta. En todo caso, se centró en las personas.

Y ¿cómo se curan los males que las leyes detectan? ¿Con castigos? Jesús tuvo que descubrir en la respuesta de la mujer a su pregunta (¿Nadie te ha condenado?") algo que le conmovió: "¡Ninguno, Señor!". Reconoce a Jesús como "Señor". Como su única ley, su único juez, su único salvador. ¡Algo nuevo está brotando en el corazón de ella! Jesús, dueño ya de su vida, de su corazón, le pronuncia la Palabra de vida: "¡Vete!". No le dice: "¡Sígueme!", quédate unos días y escucha mi mensaje. Tampoco le dice: "te impongo una penitencia", ni le habla de qué indulgencias tiene que obtener para pagar por su pecado. Sólo le dice "¡vete y en adelante no peques más!". Parece que ya es posible, lo que antes fue imposible: ¡no pecar más! Jesús sana el corazón y no lo maltrata.

¡Cuánto tenemos que aprender del estilo de nuestro Maestro y Señor! ¡Qué lejos estamos de él y qué cerca de los acusadores! Sueño una Iglesia en la cual abramos caminos en el desierto, busquemos y ofrezcamos soluciones a los problemas que nos acucian,  No debemos pedir cosas imposibles. Como sólo las leyes guíen nuestro camino y conducta, ahuyentaremos de nuestras iglesias, de nuestras comunidades a muchas personas. Seremos la iglesia de la ex-comunión y no de la comunión. Deus caritas est!

El articulo original está publicado en www.ciudadredonda.org

Link directo: http://www.ciudadredonda.org/subsecc_mb.php?scd=3&sscd=82&nuevo_mes=03&nuevo_ano=2007&dia=25

En ese mismo enlace , puedes acceder al artículo en  portugués

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¡ A LA MONTAÑA !

Por TEATINAS - 21 de Marzo, 2007, 21:23, Categoría: Materiales para compartir

" Este seguir los pasos de una mujer, ubicada ya más en la montaña del corazón que en la altura geográfica, motiva, más allá de lo que pueda percibirse a primera vista como consideración piadosa y hasta moralizante, una lección muy actual frente a una desvalorización de la experiencia espiritual e, incluso, de cierto eclipse de lo divino.

Parece que hoy no sorprende ya nada, como si hubiéramos perdido la capacidad sorpresiva del Dios presente en la vida en todos los órdenes. Y nos conviene recordar que una Iglesia o una Comunidad que no respiran una espiritualidad profunda, poco pueden impactar ni testimoniar en el mundo de hoy.

Si ayer Sant´Elmo llamaba la atención era por la santidad, porque era poderoso reclamo al corazón que tiene sed de trascendencia y altura...   

Para Úrsula, Cristo es el tiempo mismo de su vida y, como tal, el ámbito preciso donde se adora al Padre en espíritu y en verdad. La vivencia del misterio en Úrsula tiene dos proyecciones: un amor de gesto expresivo (humanidad y sensibilidad exquisitas) y un enfrentamiento, como profeta, para quitar las vendas de una respuesta a medias a Dios...

No extraña, por tanto, que su vida interior  supere la tentación del entretenimiento en experiencias estériles en las que no hay un compromiso verdadero ni tampoco están claros los objetivos..."


(IMANOL LARRÍNAGA, " ÚRSULA BENINCASA EN EL TERCER MILENIO")

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ALEGRIA

Por TEATINAS - 18 de Marzo, 2007, 0:28, Categoría: Materiales para compartir

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ORAMOS JUNTOS...

Por TEATINAS - 18 de Marzo, 2007, 0:26, Categoría: Oraciones a Madre Úrsula

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SÓLO EL AMOR ...

Por TEATINAS - 17 de Marzo, 2007, 23:43, Categoría: Materiales para compartir

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

Debes amar la arcilla que va en tus manos
debes amar su arena hasta la locura
y si no, no la emprendas que será en vano
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro
sólo el amor alumbra lo que perdura
sólo el amor convierte en milagro el barro.

Debes amar el tiempo de los intentos
debes amar la hora que nunca brilla
y si no, no pretendas tocar los yertos
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto
sólo el amor engendra la maravilla
sólo el amor consigue encender lo muerto.

( SILVIO RODRÍGUEZ )

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CADENA DE FAVORES

Por TEATINAS - 17 de Marzo, 2007, 23:25, Categoría: General

Si tienes alguna inquietud,

si estás buscando luz

para alguna necesidad en especial,

si tienes algún ser querido

a quien quieras encomendar al Señor,

únete a nuestra cadena de oración.

Déjanos tu preocupación

en los comentarios de este artículo.

No olvides dejarnos un modo de contactar ( e-mail )

Estamos unidos a ti.

Oramos a la distancia y sin conocernos.

Porque la oración no conoce el tiempo ni el espacio

sino que habita en el presente absoluto que es DIOS.

Te acompañamos con nuestra plegaria.

( Imagen fotografiada en la Comunidad de RR. Teatinas de Son Ferriol- Mallorca - )

" Todo el bien que tenemos, nos llega a través de María.

Estamos al servicio de Nuestra Señora.

Sea pues, santa nuestra vida..."

( Úrsula Benincasa )

Si deseas  comunicar gracias y favores recibidos

por intercesión de Madre Úrsula Benincasa

envíanos tus datos a la siguiente dirección

comision@teatinas.com

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PENSAMIENTOS DE MADRE ÚRSULA SOBRE LA ORACION

Por TEATINAS - 14 de Marzo, 2007, 3:57, Categoría: ORACION

" Permanece con gran paz a los pies del Señor.

Él está presente en tu vida:

te ve, te ama,

te ayuda en todo tiempo..."

" El que ora deprisa,

termina con la cabeza cansada

y no saca ningún provecho de la oración.

Tú, cuando ores,

haz como el que come un manjar agradable

y lo mantiene un rato en la boca

para saborearlo mejor..."

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Dime con qué Dios andas y te diré como rezas y vives

Por TEATINAS - 13 de Marzo, 2007, 21:28, Categoría: ORACION

¿Y SI DIOS NO FUERA PERFECTO?

HACIA UNA ESPIRITUALIDAD SIMPÁTICA

José Laguna

Índice:

1. Dime con qué Dios andas y te diré como rezas y vives

2. Sed perfectos como Dios es ¿Perfecto?

3. Practicad la justicia como Dios es justo

4. Jesús y la herejía de su acción

5. Hacia un método simpático

6. Contemplativos en la acción por la justicia

Notas

Cuestionario para el diálogo

José Laguna, teólogo y músico. En la actualidad trabaja como educador en la Asociación Semilla para la integración social del joven. Es colaborador de Cristianisme i Justícia.

Para ver el artículo completo puedes ir a:

http://www.mercaba.org/FICHAS/ESPIRITUALIDAD/espiritualidad_simpatica.htm

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APUNTES DE ESPIRITUALIDAD

Por TEATINAS - 12 de Marzo, 2007, 9:51, Categoría: ORACION

¡Basta de ruido!
¿Un monje en la ciudad?
VíCTOR MANUEL FERNáNDEZ
( Puedes ver otros articulos del mismo autor en: http://www.san-pablo.com.ar/vidapastoral/ )

El amor comprometido al mundo, es una respuesta al amor de Dios que nos ama y nos ha colocado en esta tierra. Sin embargo, viejas y nuevas formas de espiritualidad provocan en muchos cristianos una inclinación a construir y habitar pequeños sectores privados. Por eso al autor de esta nota le parece conveniente profundizar las motivaciones de una sana teología que inspiren una fuerte pasión por el mundo en que vivimos.

¿Entre la tierra y el cielo?

Podemos pensar que el ser humano está llamado a la gloria celestial, que allí está su destino último, y entonces deducir que esta historia terrena es imperfección. Además, si la gloria celestial se entiende como un estado de impasibilidad en el que nos liberamos de las tensiones, angustias, cansancios y dolores de esta vida, resultará difícil atribuir algún valor espiritual a la actividad en el mundo y a las relaciones humanas porque todo eso no tiene nada que ver con el cielo al cual estamos llamados. Parece que sólo tiene sentido si es tolerada y ofrecida en unión con Jesús sufriente.

En esta concepción, sólo tendría valor propio aquello que se asemeje al cielo: la quietud de un monasterio, el silencio, la serenidad, la ausencia de tensiones, la concentración que evite la dispersión. Pero el hecho es que esta historia no es sólo una copia imperfecta de la gloria celestial, sino que tiene su especificidad, querida por Dios, en cuanto es camino y proceso. Su valor propio no está en lo que tenga de semejante al cielo, sino en que fue creada por Dios como historia y no como una versión imperfecta del cielo.

En el cielo no existirá la Eucaristía y, sin embargo, es el modo más excelente de encuentro con Cristo en la historia porque hace presente, para los caminantes débiles y hambrientos, al Cristo que en la gloria es pura evidencia y saciedad para los bienaventurados. Así, en esta historia que debe ser construida por la comunidad, la Eucaristía es alimento y fortaleza, es mediación y manifestación perfecta de la gracia. Del mismo modo, el proceso histórico que permite que un pobre mal alimentado comience a comer adecuadamente tiene un inmenso valor, aunque eso no sea en sí mismo un anticipo del cielo, porque en el cielo no hay necesidad de comer. Es cierto que el amor es lo que da valor a esa preocupación concreta por el pobre, pero, en esta historia, el amor debe expresarse necesariamente en la preocupación concreta por el alimento del pobre como reflejo y prolongación de la misericordia de Dios.

La actividad en el mundo influye verdaderamente en la gloria celestial porque lo que se logre de verdadero, bueno y bello en el camino de la historia, pasará a enriquecer y a embellecer el Reino (Gaudium et Spes 39). Que algunos estén llamados a la oración solitaria no debe hacer olvidar que la inmensa mayoría de los cristianos –que viven en la sociedad– realizan su vocación respondiendo al llamado de Dios para mejorar este mundo.

Crecer en el mundo

Por lo tanto, no puede pensarse que el valor de la espiritualidad se mide por los momentos de soledad, quietud y calma que permiten un encuentro sereno y concentrado con Dios, entendiendo que allí se produce el anticipo del cielo. Si así fuera, el diálogo de un evangelizador con el mundo y la cultura moderna no brindaría ningún tipo de enriquecimiento espiritual y de ninguna manera podría entenderse como parte y expresión de la espiritualidad. Es importante aceptar que Dios nos ha querido caminantes en esta historia que está en permanente cambio y movimiento. Si nos resistimos a ese dinamismo, estaremos siempre llenos de tensiones y angustias:

"Cuando insistimos en ser siempre los mismos, nos deformamos… Mucha miseria humana resulta de no formar parte del proceso de eliminar lo caduco o reformar lo existente". (S. Keleman, La experiencia somática, Bilbao 1997, 105).

Pero algunas personas se resisten a vivir en este mundo, y quisieran refugiarse en una especie de pequeño cielo, escondidos y protegidos. Pretenden salir de esta tierra en una suerte de serena seguridad, evadiéndose de todo compromiso, tratando de liberarse de todo lo que les provoque resistencias: sería como volver al útero de nuestra madre y renunciar a la vida, al crecimiento, a la felicidad verdadera y fecunda que Dios ofrece.

Los hijos de Dios estamos llamados a un profundo amor a los demás y a introducirnos de lleno en la vida de la gente. Soñamos aportar algo para la felicidad de los demás y dejar esta tierra mejor que como la hemos encontrado. El Dios de amor, con quien dialogamos en la oración, nos impulsa a introducirnos en el mundo para mejorarlo, nos da una apasionante misión en esta tierra. Cuando aceptamos esto, dejamos de resistirnos a los reclamos de la historia y de la gente, porque nos interesa construir algo mejor. Así lo hicieron San Francisco de Asís, Santa Catalina de Siena, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, y muchos otros que fueron felices y plenos tratando de mejorar la sociedad terrena. Ninguno de ellos pretendió evadirse a un pequeño paraíso de tranquilidad o soledad, sino que se entregó como instrumento de Dios para hacer el bien a mucha gente, con la esperanza de que siempre algo puede cambiar. En este sentido, la Iglesia ha hecho la siguiente advertencia, que tiene una tremenda importancia:

"Auténticas prácticas de meditación provenientes del Oriente cristiano y de las grandes religiones no cristianas, que ejercen un atractivo sobre el hombre de hoy –dividido y desorientado–, pueden ser un medio adecuado para ayudar a la persona que ora a estar interiormente distendida delante de Dios, incluso en medio de las solicitudes exteriores. Sin embargo, es preciso recordar que la unión habitual con Dios… no se interrumpe necesariamente ni siquiera cuando hay que dedicarse, según la voluntad de Dios, al trabajo y al cuidado del prójimo… Efectivamente, la oración auténtica, como sostienen los grandes maestros espirituales, suscita en los que la practican una ardiente caridad que los empuja a colaborar en la misión de la Iglesia y en el servicio a los hermanos". ( Congregación para la doctrina de la fe, Carta sobre algunos aspectos de la meditación cristiana, 28)

Agobiados por la multiplicidad

Esto mismo vale si nos referimos a la multiplicidad con la cual nos topamos en nuestro encuentro con el mundo. Según algunas concepciones filosóficas, la multiplicidad de las criaturas es una degradación, una imperfección, comparada con la perfecta unidad divina. En ese caso, lo más perfecto sería siempre una oración concentrada que nos unifique en la presencia de Dios, evitando todo tipo de dispersión en la multiplicidad imperfecta de lo creado.

Hay razones existenciales para pensar así. Si uno toma contacto con la complejidad de la vida social, si se relaciona asiduamente con las personas, si vive en el mundo como los demás, pero al mismo tiempo siente el atractivo de la oración, del silencio o de la reflexión reposada, entonces es comprensible que se sienta abrumado por la dispersión y por la variedad que existe en lo mundano, por las innumerables formas de pensar, de vivir y de actuar, por la multitud de productos fabricados por el hombre, por la cantidad incontable de tareas, intereses y preocupaciones cotidianas de la gente.

Algunos de los que sienten inclinaciones místicas piensan que toda esa multiplicidad es cáscara, superficialidad y distracción que nos aparta de "lo único necesario". Por eso creen –aunque nunca lo consigan– que el ideal es liberarse de la seducción y del vacío de la multiplicidad y su ruido. Procuran reducir su mundo a la mayor unidad y simplicidad posible, creyendo que así se encuentran mejor con el Uno y su inmutable verdad. Evidentemente, esto no podría sustentar nunca el entusiasmo por entrar en el mundo, ni la pasión por el encuentro con los demás, ni la búsqueda de la verdad en la escucha y el diálogo, ni el gozo de buscar a otros para dar y recibir, ni el gusto por evangelizar. La vida y las ordinarias inquietudes de las personas parecerán siempre mediocres, todo tendrá sabor a sinsentido.

Actitudes y convicciones

Rodeados de esta falsa espiritualidad posmoderna ¿será posible alimentar actitudes de apertura, valoración, empatía y comunión con el mundo?

Las actitudes nuevas dependen de convicciones que se han hecho carne. Después de tanto pensar, gustar y profundizar una buena idea, los distintos intentos por realizarla van logrando que se haga pasión y comience a impulsar a la persona a un nuevo estilo de vida. En toda espiritualidad que verdaderamente movilice hacia el otro y hacia el mundo, hay un substrato de convicciones apasionadas.

La pregunta es: ¿qué convicción profunda hace falta en un creyente para alimentar el diálogo sincero con el mundo y la pasión por evangelizarlo? Este interrogante es clave en el contexto privatizador actual, porque las experiencias religiosas convertidas en artículo de consumo, para alcanzar paz y armonía psicológica, no son impulso para transformar el mundo, ni para preocuparse por los demás, ni para encontrase con la vida de los otros valorando y acogiendo sus inquietudes variadas. Aún las valiosas espiritualidades monásticas, trasplantadas sin más a los agentes pastorales, pueden convertirse fácilmente en experiencias solitarias y subjetivas que lleven a mirar con cierto desprecio (o sólo con tolerancia) todo lo mundano con su multiplicidad.

Esas espiritualidades suelen producir seres que intentan cumplir su misión en el mundo, pero sintiéndose atados a una obligación voluntarista que los mantiene en la superficie, en la mediocridad de lo múltiple, en la insatisfacción y en el vacío. Las conversaciones de las personas, las inquietudes del día a día, las minucias de la historia de las familias, los vaivenes de la sociedad, las diversas sensibilidades musicales o artísticas, las costumbres, toda la múltiple vida del mundo parecerá inútil vanidad de la cual conviene preservarse. Esta forma de pensar y de sentir provoca seres malhumorados, hoscos, melancólicos, aislados y egoístas.

El punto de partida para liberarse de la convicción venenosa que alimenta este proceso, consiste en profundizar la convicción opuesta, haciéndola carne y pasión. Es lo que intentaremos a continuación.

El valor de la multiplicidad mundana

La dispersión mundana no es una degradación detestable de la Unidad. Al contrario, la realidad es que la multiplicidad y variedad de criaturas que Dios ha hecho son un reflejo de su inagotable riqueza, y por lo tanto son la mediación que nos permite captar los diversos aspectos de la verdad.

Enseñaba Tomás de Aquino que "la distinción y la multitud de las cosas provienen de la intención del primer agente, que es Dios". Él las creó múltiples y variadas "para comunicarles su bondad y representarla por ellas". Porque "esta bondad no podría representarse convenientemente por una sola criatura" (Suma Teológica I, 47, 1).

De este modo, el enc